dissabte, 31 d’octubre de 2015

¿Es posible qué cuanto más dinero, menos ética?

Cuanto más dinero se tiene, más posibilidades existen de cometer comportamientos poco éticos. Es lógico llegar a un punto en que la codicia puede llevar a las personas a vivir sin ningún tipo de límite moral, al igual que los escándalos financieros de los últimos años que confirman tal teoría. Obviamente, no se puede generalizar y hay personas muy poco éticas sin grandes recursos. Igualmente, existen hombres y mujeres con recursos que realmente están muy sensibilizados con las desigualdades económicas Una de las conclusiones de sociedades de clase alta destinan una proporción menor de sus ingresos a ayudar a los más desfavorecidos. Una vez más, el egoísmo aparece e incide en el foco de interés propio que en el bienestar de los demás. Está claro que es muy difícil resolver la desigualdad económica, pero sí que podemos comenzar a trabajar en valores y actitudes que ayuden a construir una sociedad más justa y con más posibilidades de ser feliz. Reflexiones: 1. No todos que obtenemos una renta alta acabamos en una actitud poco ética. Todas las personas tenemos afectos que nos impulsan a ponernos por delante de los demás. 2. Tenemos que estar preparados a mirar las situaciones de desigualdad y plantearnos ¿cómo me afectan personalmente? y ¿qué puedo hacer para cambiarlo? 3. No es necesario hacer actos extraordinarios, cuenta cualquier pequeña acción que contribuya a conectar con los sentimientos de otros, es decir, a empatizar con los demás. Kevin M. Arbona